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La fecha de caducidad en un medicamento, claramente señalada en todos los empaques, nos permite saber hasta cuándo el producto conserva sus propiedades químicas y biológicas; y por tanto, terapéuticas.
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De hecho, para salvaguardar la seguridad del paciente, es práctica común que los laboratorios establezcan esta fecha con un amplio margen, de tal manera que aún tendrían que pasar un par de meses antes de que el medicamento pierda entre el 1 o 2% de sus propiedades químicas y tal vez ninguna de sus terapéuticas.
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A pesar de que un medicamento conserva sus propiedades de seguridad y eficacia hasta el último día marcado como fecha de caducidad, bajo ninguna circunstancia se recomienda venderlo o dispensarlo en fechas posteriores a la caducidad señalada.
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Son muchos los factores que contribuyen a que un compuesto químico se degrade, pero en condiciones normales, la humedad y la temperatura son los más importantes. La fecha de caducidad no se calcula bajo condiciones ideales, sino reales y extremas en humedad y temperatura. Así pues, podemos reiterar, que si un medicamento es almacenado bajo las condiciones particulares descritas en su empaque (por ejemplo: los casos que requieren refrigeración como la insulina; o simplemente un ambiente fresco y seco como todos los demás), el medicamento siempre conservará sus propiedades terapéuticas hasta el último día.
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Por lo anterior, médicos, farmacéuticos y demás personal de salud podemos, con toda confianza, administrar o dispensar un medicamento hasta el último día marcado como su fecha de caducidad, sin deterioro alguno a la salud del paciente.
Cuidar tu salud es cuidar tu vida.
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